"...cierta cantidad de luz..."

Mi Blog personal. Lugar en que despliego temáticas, razones y sinrazones que van cautivando mis múltiples intereses.

martes, noviembre 19, 2013

Despedida a mi mamadre

(Escrita para ser leída en el funeral de mi tía Olga Quilagayza Oxa, fallecida a los 83 años, el viernes 15 de noviembre del 2013)
Sábado 16 de noviembre del 2013
La historia de mi familia materna, que porta este extraño apellido, Quilagayza, que siempre despierta curiosidad, que parece tener raíces en el altiplano perú-boliviano-chileno, aunque quizás también en el mapudungún, y que todo quien lo porta es pariente nuestro, proviene de mi abuelo Serapio, cuyo segundo apellido era el también extraño Vilca, nombre y apellidos antiguos, ancestrales. Nuestros recuerdos familiares abarcan ya tres siglos. Dicho así, parece que fuera mucho tiempo pero, no lo es tanto. Se inicia poco antes de 1895, que es el año en que nació mi abuela Juana, la “mamá Juana”, que descansa en estos mismos nichos junto a mi abuelo y sus hijos, Hugo, Elsa, Luzmira, Laura, mi madre, y ahora Olga, mi mamadre. Mi abuela, de estar viva, hoy tendría 118 años. Tercer siglo entonces no significan 300 años sino, sólo 118 o poco más porque, la historia llega sólo hasta donde la memoria alcanza, ni un segundo más allá. De los antepasados de mi abuela, cuyos dos apellidos repetían el extraño, Oxa, sabemos poco, al igual que poco sabemos de los antepasados de mi abuelo Serapio Quilagayza Vilca. Para todos nosotros quienes portamos el apellido Quilagayza, siempre ha sido difícil explicar el origen de esta extraña palabra, tanto es así que, al interior de mi familia, no hay una única teoría al respecto. Hay desde quienes le atribuyen un estricto origen vasco, hasta quienes le otorgan un riguroso origen aymara. Personalmente, siempre que me he visto en posición de dar cuenta de mi apellido, comienzo vacilante explicando que no está tan claro, que lo que yo puedo decir tiene base en una suerte de especulación analítica más que en un saber a “ciencia cierta”. Mi explicación, desde que empecé a tenerla, porque no siempre la tuve, siempre ha sido que el apellido Quilagayza constituye una simbiosis entre Quila y Gayza, y que casi todo indica que ese Gayza es de origen vasco, la “y” griega y la “z” lo develarían pero, de su pasado nada de nada sabemos. El Quila, en cambio, tendría raíces indígenas altiplánicas, particularmente aymaras ya que, por ejemplo, en esta lengua existe el Killa, que significa sol. No obstante, la raíz Quila, en rigor, no forma parte ni del aymara ni del quechua, pero sí del mapudungún -en que significa "tres"-, con lo que parece ser más alta la probabilidad de provenir de ahí pero, repito, se trata de una incierta especulación analítica, sobre la que no me es posible arribar a certezas. Lo que sí podríamos convenir es que, sea como fuere, el Quila tiene origen indígena y, en algún momento de la historia que desconocemos, se habría producido una fusión en la que, dos apellidos o terminaciones, se habrían hecho uno solo, de ahí lo de Quilagayza.
Sobre Vilca, el segundo apellido de mi abuelo, la cosa es más clara, tiene origen quechua y una hermosa traducción, significa guerrero1 y, en coherencia con ese mandato —porque, los nombres y apellidos suelen adquirir la categoría de mandatos—, mi abuelo Serapio Quilagayza Vilca era un guerrero, no sólo por haber adquirido con propiedad la fama de “bueno pa´los combos”, que lo era, sino que, fundamentalmente, porque siempre tuvo claro que había que luchar por lo que es justo. Mi abuelo era comunista, y comunista del norte, fue calichero, o sea que vivió los míticos tiempos de la ya fantasmal pampa salitrera. De niño recuerdo varias de sus historias porque, alcancé a conocerlo y estuve atento a ellas. Mi abuelo era de una ternura infinita, que yo alcancé a disfrutar como su nieto. En uno de entre muchos relatos que se me vienen a la mente en estos momentos, hablaba de su trabajo en el salitre. Él contaba que una de las actividades que había que desempeñar, se llevaba a cabo alrededor de una piscina de roca líquida en ebullición, en la cual se veían reventar borbotones de gas caliente y que, por alguna razón, había que estar removiendo. Esto significa que, un salitrero, un pampino, en definitiva, un hombre, cubierto con ropas de algodón proveniente de sacos harineros y medias de lana de oveja hilada a mano, intentaba transformar estas frágiles prendas en blindaje que lo protegiese del insoportable calor que de allí emanaba pero, mi abuelo siempre concluía ese relato indicando que, cada tanto, al borde de ese verdadero cráter del infierno, en precario equilibrio por la creciente pérdida de conciencia producida por los gases tóxicos que allí bullían, y ya cansado por el arduo trabajo de remover esa fétida masa viscosa con ya no recuerdo que artilugio, un compañero caía en ella, y desaparecía por completo, fundidos piel y huesos en esa materia casi volcánica... y la faena se detenía en un breve duelo... para luego continuar. Decía que el apellido Vilca de mi abuelo refiere a guerrero, pero lo que continuó esculpiendo ese mandato ancestral, fueron experiencias de vida como la que acabo de relatar. Mi abuelo sabía en carne propia cómo es que se originaron esas tan celebradas fortunas de la “época dorada” del salitre en Chile, él sabía muy bien que la mayor inversión, que el mayor riesgo, no había corrído por cuenta de los capitales monetarios invertidos, como la élite siempre ha pretendido sino que, por cuenta de las vidas humanas sacrificadas... mi abuelo vio con sus propios ojos caer compañeros, pero no frente a las balas enemigas sino, en plena faena laboral. Me vienen a la mente en este momento las palabras de Franz Kafka que, para financiar su pasión literaria, trabajaba en la sección de prevención de un instituto de seguros contra accidentes del trabajo. Su amigo Max Brod relataba respecto de él, lo siguiente:
Su sentido social se revelaba cuando veía algún obrero mutilado a causa de las deficientes seguridades que le ofrecía su trabajo. «Qué modestos son estos hombres», me dijo cierta vez con los ojos muy abiertos, «vienen a pedirnos algo. En lugar de destruir el Instituto y aniquilarlo todo, vienen a pedirnos algo.»”
Quizás sea muy representativa de la importancia que mi abuelo le daba a la lucha, y de la profunda desconfianza que tenía contra quien no fuese un guerrero, la anécdota que muchas veces nos hizo reír en la sobremesa familiar, risa que siempre enfatizaba, en buena medida, esa especie de sectario fanatismo de algunos “viejos del partido” pero que, a la luz de este relato, sin perder ese, se abre a nuevos sentidos. Sergio contaba que, cuando por primera vez se sentó a la mesa familiar, ya de novios con Olga, mi abuelo, mirando a los ojos de ese joven de terno y corbata, de pulcra camisa blanca con “cuello loza”, alto, delgado, de tez blanca y de sospechosos ojos claros —demasiado parecido a esos “demonios de ojos azules” de que hablaban seguramente sus ancestros— le preguntó ¿Usted es comunista? Sergio le respondió: “Sí, soy comunista”. Mi abuelo, incrédulo aún y sin sacarle la mirada de los ojos le espetó: “A ver, muéstreme el carnet:” tras lo cual Sergio se vio obligado a mostrarle su carnet de militante antes de comenzar a comer. Sólo a partir de ese evento fue que mi abuelo le dio la venia al novio de su hija Olga, cuando con toda propiedad pudo comenzar a llamarle, compañero.
Más adelante, nuestra historia familiar contempla no sólo pérdidas de amigos. La primera que parece haberse debido a la estricta consecuencia de la lucha de un guerrero, fue la de Juan Quilagayza, dirigente comunista que falleció en la explosión del polvorín en una mina, junto a un único otro líder político con el que diseñaban la unión de un creciente frente amplio en la primera mitad del siglo pasado. Lo extraño fue que ellos estaban allí solos, como jamás ocurría, debía al menos estar el capataz que, por esa única vez, no se encontraba allí. No hubo cómo comprobar nada pero, todos sus compañeros concluyeron que era una sangrienta “advertencia”.
La segunda pérdida fue la de mi tío Hernán Quilagayza Oxa, que debía estar aquí con nosotros, ya sea vivo, ya sea en el nicho familiar con sus padres, su hermano y sus hermanas, el mismo al que se suma hoy mi tía Olga pero, es el caso que Hernán está detenido desaparecido desde 1973, a sus 38 años de edad. A mi abuelo nunca le dijimos cuál había sido su destino, lo mantuvimos en secreto para él, además de esconderle, las primeras semanas, el añoso revólver colt de cacha de concha perla que guardaba pero que, pese a su antigüedad, aún funcionaba. Él alguna vez había dicho que si alguien tocaba a alguno de sus hijos, se vengaría con esa arma, de ahí que mi familia lo escondió. El no tener noticias de Hernán durante interminables dos meses y no verlo llegar para el Año Nuevo, lo enfermó, agravó sus dolencias y, de seguro, le hizo intuir el destino de su muy querido hijo. Fue así como un día de enero de 1974, postrado en cama, recobrado su viejo revólver tras haberlo solicitado, llamó a su compañero Sergio, ya esposo de su hija Olga, y solemnemente le entregó la colt para que se la hiciera llegar al partido porque, le dijo, él estaba próximo a la muerte. Sergio trató de convencerle de que la lucha estaba acrecentándose, que tenía que vivir para usar la colt con sus propias manos, mi abuelo no le creyó y, a las pocas horas, se dejó morir.
La historía de mi familia, de la cual fuimos protagonistas mis primas y primos, la que llamamos, la tercera generación —porque más allá de nuestros abuelos poco o casi nada sabemos— dio un vuelco en 1973. Nuestras madres y padres, nuestros tío y tías ya adultos, Olga entre ellos, tuvieron que cuidar de nosotros en medio de una tragedia de horror que los cercaba. Yo adopté a mi tía Olga y a mi padre, Sergio —porque eso es para mí él, mi padre— cuando tenía apenas ocho años, en 1970. Con gran alegría recuerdo aquella época en que nos bañábamos con mangueras en la calle Guido Reni con mis amigos de niñez. Los lugares, los barrios y las casas, también cumplen años, en aquellos tiempos la Villa Magisterio era joven, estaba llena de niños que bullíamos por todas partes, niños que hoy somos adultos hechos y derechos, adultos que hoy despedimos a quienes supieron cuidarnos.
El 11 de Septiembre de 1973 yo tenía 11 años y, mi familia inmediata, Olga y Sergio, se vieron en la obligación de huir de la casa para vivir en una casa de seguridad porque, en ese momento, sus vidas peligraban. El día de la partida, la decisión difícil de tomar fue, para mi seguridad, que yo no me iba con ellos. Meses atrás, conversando en la sobremesa con mi tía Olga, ella me recordó algo que yo tenía reprimido, me relató, con la excelente memoria que tuvo hasta el final de sus días, que yo estaba en la puerta de entrada con mi maleta hecha para un destino distinto, mirando cómo cargaban las últimas cosas en la camioneta de mudanza, hasta que Sergio viéndome primero, y luego mirando a Olga a los ojos y, sin decirse entre ellos palabra alguna, me preguntó, representando a los dos ¿Te vas con nosotros? Y Olga me decía que a mí se me había notado la alegría en el rostro... y me fui con ellos. En diciembre de ese mismo año, se sumó a vivir con nosotros Jorge Muñoz Poutays, el esposo de Gladys Marín, al que aprendí a querer, y con quien nos hicimos también familia, y que casi tres años después, en 1976, cuando cursaba yo 1° medio en el INBA, pasó a ser nuestra tercera pérdida cercana, pasó a ser detenido desaparecido en los hechos hoy conocidos como los de la calle Conferencia. Él, que era inbano, determinó en buena medida que yo siguiera sus pasos haciéndome también inbano. Tras ese acontecimiento, Olga, Sergio y yo, emprendimos nuevamente la fuga hacia otra casa de seguridad, para proseguir la lucha clandestina, para continuar resistiendo a la dictadura fascista que pugnaba por avasallarnos. Así continuamos varios años más, hasta que cierta relativa normalidad volvió a nuestras vidas, y pudimos regresar a nuestro hogar, a la Villa Magisterio. Por supuesto, entremedio hay muchas historias, pero me remito a estos breves relatos para dar cuenta de la continuidad histórica de la lucha de mi familia, de aquella que proviene de los Vilca, los guerreros del sol, y de los Quilagayza, toda una tradición aymara y quechua que forja, finalmente, la consciencia de que es necesario no dejarse doblegar frente a la injusticia y el abuso.
Ayer había amigos que recordaban que mi tía Olga había inaugurado el Club de Ancianos de la Villa Magisterio. Otra compañera comunista recordaba la incansable luchadora social y política que ella era. A mi memoria venían también sus palabras de ternura al hablar de su ejercicio como maestra de escuela, hablaba con fascinación de lo mucho que le gustaba. Recuerdo una anécdota que me contó en repetidas oportunidades, le alegraba contarla porque, sintetizaba el tipo de relación que consideraba adecuada tener con “sus niños”. Me contaba que, un día, estando en la sala de clases, ingresaron dos personas, una de la dirección del colegio y otra del Ministerio de Educación, que venían a controlar en terreno lo que ocurría en el aula. Al entrar, se encuentran sólo con niños trabajando pero, no consiguen ver a la profesora, concluyen entonces, y lo expresan en voz alta y con sorpresa: “La profesora no está, los niños están solos.” Y entonces cuenta mi tía Olga que, al escuchar esas palabras de preocupación, alza su mano y dice “Aquí estoy”. Siempre sonreía mientras contaba esta anécdota, a ella le encantaba imaginarse de rodillas en el suelo, ganando la confianza de sus queridos alumnos, despreocupada del cuidado pulcro de sus rodillas y ropas, a cambio de poder ver a la misma altura de sus ojos brillantes a esos locos bajitos que le alegraban el alma. Así era ella con los niños, fue una de las cosas que me encantó en esos primeros encuentros en mi llegada a la casa de la tía Olga, que luego pasó a ser también la mía.
Dicen que a una persona se le conoce sólo cuando muere. Esta afirmación, a mi entender, sólo contiene parte de la verdad porque, ese horizonte, el de ser conocido a cabalidad es, en última instancia, imposible de ser alcanzado para cualquier ser humano puesto que, siempre hay algo insondable que se va con uno. Estas palabras que hoy dedico a mi tía Olga, quien me crió junto a Sergio desde mis tempranos ocho años, que se constituyó en mi segunda madre, buscan compartir con ustedes, sus amigos, los de mi familia y los míos, parte del camino que nos acerca a ese horizonte. No es posible comprender suficientemente a nadie si no se remonta uno a las raíces, por eso he creído necesario hacer este periplo y relatar brevemente la historia de mis abuelos.
Sin lugar a dudas, este relato conlleva juicios y prejuicios, todo relato tiene múltiples lecturas y, podemos convenir que, por la forma en que mi abuelo condicionó la aceptación de Sergio como prometido de su hija, en ese primer almuerzo en familia, su forma de actuar contuvo prejuicios. Ellos, primera generación, tenían los suyos, nuestros tíos y padres, superaron unos cuantos, de otros tantos más nos hemos liberado nosotros. Nuestros sobrinos e hijos, sus hijos, nuestros futuros nietos, serán todavía más libres que sus antecesores pero, no lo serán por dejar atrás su pasado sino, por comprenderlo con mayor profundidad, por hacerse cargo de sus propias raíces y llevarlas orgullosos sobre sus dignos hombros, como cuando, al comienzo, lleva uno en ellos al propio hijo.
Siempre nos es posible encontrar la belleza de las cosas. Mi tía Olga se va hoy a acompañar a sus padres, a su hermano y sus hermanas, y ha sido en buena medida inesperada su partida pero, no puedo dejar de pensar que este 2013 ha sido mejor que otros años para emprender la retirada. Este ha sido un año especial para los vilcas de este mundo, para los guerreros, para los que luchamos. Este ha sido un año en que se ha podido hacer presente una memoria que ha pretendido acallarse durante décadas. Ese acallamiento, que no es un simple olvido, porque no deja un vacío, sino que ese vacío es llenado por quien explicita el relato, ya sea que lo hable, ya sea que lo escriba. De manera que lo peligroso de ese acallamiento es que, pasa a constituirse en la única memoria que da cuenta del pasado, borrando por completo la de los caídos. Por eso es que mi familia, lo más distante que podemos remontarnos es a tercera y cuarta generación, por eso es que no podemos aún relatar con detalle la historia de los antiguos quilagayzas, vilcas y oxas porque, poco o nada sabemos de ellos, sus relatos e historias se han quedado en el pasado, como la mayor parte de los relatos e historias de nuestro Chile de mestizas raíces. Sin embargo, este año 2013, ha servido para llenar ese vacío con los relatos de quienes en su momento sufrimos la derrota, el de los caídos, y el de los que continuamos en vida levantados y luchando. Yo vi alegrarse a mi tía Olga por la sorpresa de ver tan difundidas estas dolorosas verdades, que hasta allí muchos no aceptaban ni creían, conversamos de eso varias veces y compartimos juntos esa alegría. Mi tía Olga se ha ido llevando consigo esa felicidad.
Hoy la naturaleza nos ha regalado un hermoso día, luminoso y soleado, muchos amigos queridos de nuestra familia nos acompañan, no me cabe duda que mi tía Olga, mi mamadre, estaría feliz de encontrarse hoy con ustedes. Muchas gracias por estar hoy con nosotros, muchísimas gracias por compartir nuestro dolor, pero también nuestra alegría, muchísimas gracias a todos de parte de nuestra familia.
Lautaro Ferrada Quilagayza


1Wilqa, que pasa a pronunciarse vilca, significa en aymara, sol. Al selecto grupo de guerreros que defendía al inca, el emperador, se les denominaba ejército del sol pero, simplificadamente, se les llamaba los vilcas, de ahí el significado de guerrero al que aludo. En quechua, el término Willka refiere a sagrado, y algunos lo relacionan con halcón.


El post en: Comunitarios

viernes, julio 26, 2013

¿Es Evelyn Matthei una buena candidata? (O, de la prepotencia devenida en “virtud”)


Es mi impresión que, para la derecha, la “virtud” de Evelyn Matthei yace justamente en aquello que se le suele criticar. Porque, no nos engañemos, esos comportamientos de “mujer de carácter”, no deben ser entendidos esencialmente como "rasgos de personalidad" individuales, aunque coincidan con serlo puesto que, no debemos olvidar que la derecha tiene su historia. Ya en su momento Arturo Alessandri Palma, “El León de Tarapacá”, le espetaba al pueblo con soberbia extrema “¡Chusma inconsciente”! Entonces, esos “arranques de prepotencia" en que Evelyn Matthei suelta hasta garabatos, ese "apasionamiento fanático" de “poseedora de la verdad” que la saca de sus casillas y, esa "pertenencia” de cuna a la obscura dictadura militar que la hace una “hija de tigre” de su padre golpista, constituyen un conjunto de "virtudes" apropiadas para una estrategia política que la derecha ha centrado y seguirá centrando, en una “campaña del terror” que reacciona a un supuesto miedo a la posible "izquierdización" del próximo gobierno.
Las multitudinarias y crecientes movilizaciones estudiantiles chilenas, que han sido protagonistas de las portadas de la prensa mundial de los últimos años, han producido su efecto, la derecha tiene miedo y, en consecuencia, han cambiado su estrategia. Esto explica el endurecimiento de la represión policial en las movilizaciones estudiantiles que hemos visto este año. Hasta aquí, por ejemplo, carabineros nunca había irrumpido tan a mansalva y sistemáticamente en los campus universitarios, metiéndose en el “bolsillo de perro” la autonomía universitaria. El hecho de que los estudiantes se hayan hecho escuchar por la fuerza de sus movilizaciones, ha obligado a que los partidos políticos se vean en posición de hacer parecer “más progresistas” sus “promesas”. Pero la derecha está ya tan acostumbrada a obtener lo que quiere y cuando lo quiere, que se han “malcriado”. Entonces, se han convertido en “bebés gigantes” que, pese a ser ya mayores, han adquirido el hábito de que se le cumplan todos sus deseos. O sea, reaccionan con el histérico desespero de quien todo lo quiera aquí y ahora, porque de tanto que han “mamado”, la “tolerancia a la frustración” les ha devenido en un “defecto” que ya no poseen y, “gracias” a ello, han podido enriquecerse a costa de hipotecar al país, arguyendo que sus estrategias de inversión que los enriquecen a manos llenas en el corto plazo, son decisiones “técnicas” ajenas a “lo político”, y han saqueado el país comprometiendo el desarrollo de largo plazo. Esto se les ha facilitado enormemente debido a que, de este “inmediatismo cortoplacista”, no reciben sino solo ganancias, gracias a que han conseguido convertir al Estado en su propio aliado y, se las han arreglado para que los costos de esta “impulsividad” en que “venden” recursos naturales no renovables y franquicias a “precio de huevo”, los asumamos todos los chilenos. En esta ruta han perdido hasta la vergüenza —suponiendo que alguna vez la hayan tenido—, cuestión que se deja ver en escándalos como el de Johnson's, en que el pro UDI Mario Vila, como Director del SII, trata con “mano de seda” a la empresa en cuestión (Link) y, últimamente, en el bochorno de las farmacéuticas en que, en lugar de penalizar los millonarios “robos de corbata”, mandan a los “gerentes” a “clases de ética” como si el problema consistiese en que, quizás “proviniendo de colegios municipales”, están “mal educados” (Link).
Entonces, todo esa “prepotencia de mercado”, no solo es coherente con la prepotencia grosera que cada tanto deja ver Evelyn Matthei, sino que les es necesaria para intimidar y no le es exclusiva a la Matthei, también la ha desplegado, por ejemplo, el presidente de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras, Jorge Awad, cuando “golpeaba la mesa” en defensa de los cobros abusivos del Banco del Estado, declarando con arrogancia: “se está abusando de la palabra abuso” (Link). Este miedo que tienen a “perder la teta”, lo expresa también Felipe Larraín cuando advierte las graves consecuencias de "rendirse a la tentación" de acceder a las demandas de la calle, que impedirían la noble meta de “convertirnos en país desarrollado la próxima década” (Link). Anteriormente y, rompiendo el protocolo de su condición de Ministro de Hacienda con su comentario, en alusión a las promesas electorales de la actual oposición, ya había declarado que:
“La inversión responde a las señales, no solamente al dinamismo actual de la economía, y en ese sentido, algunas propuestas de los candidatos de la Concertación y el Partido Comunista están elevando la incertidumbre y afectando la inversión” (Link)
Por otro lado, el historiador Cristian Gazmuri, en la editorial de El Mercurio del lunes 10-06-2013, titulada: “Chile, ¿ante una nueva grave crisis histórica?”, deslizaba una amenaza, aludiendo subrepticiamente a las FF.AA., a propósito del probable cambio del sistema binominal de elecciones por "las buenas o por las malas", afirmando como posible consecuencia el que esto fuese a:
“provocar una reacción de las fuerzas conservadoras o de derecha, que caramba que son fuertes: controlan la economía, la prensa, partidos políticos y, «last but not least» (por último, pero no es menor), tienen la simpatía de otras fuerzas aún más poderosas.
Más todavía, estos poderes serán los que juzguen cuando se haya pasado la raya en materia de la protesta de los "sectores sociales".” (Link)
Esta arrogancia les deviene de que se han apropiado tanto del país, que ya lo han hecho su fundo y lo quieren seguir teniendo todo, no quieren aumentar los impuestos a las empresas, no sólo no quieren cambio constitucional sino que, se empecinan en empeorar las cosas (Link), y asustan con la “ingobernabilidad” cuando se toca el tema de la "Asamblea Constituyente".
Pero, además de lo anteriormente descrito, que ocurrió antes de la deblace que dejaron en la derecha las primarias, se les ha dejado caer la maldición de que han bajado la votación al extremo de que se aproximan peligrosamente al 1/4, cuando históricamente rondan el 1/3. Una de las conclusiones que han sacado de esa situación, es que les fue mal con el ataque directo y personal a Bachelet, es posible que eso lo cambien, pero no van a cambiar la campaña del terror los meses que vienen y, parece ser una apuesta segura el que Evelyn Matthei terminará siendo la candidata única, aunque la última oferta de RN que personifica Francisco Chahuán (Link), parece no estar tan lejos del conservadurismo de la Matthei, a juzgar por la propuesta de corte fascista que intentó se aprobase en el Congreso el año pasado (Link), con la intención de modificar la Ley Antiterrorista haciendo que la sola difusión de ideas contra el sistema sea calificada como terrorismo y se penalice en consecuencia (Link). Lo último que agrega un “ligero margen de duda” respecto de la candidatura presidencial de Matthei, es la campaña que en RN se ha iniciado para impedir que, en el Consejo General del 3 de agosto próximo, se ratifique su designación, campaña que ha hecho pública The Clinic online y que se funda en “El vergonzoso prontuario de la Matthei (Link). Digo, “ligero margen de duda”, porque hasta aquí la política partidista nos ha mostrado ya muchas veces, que aquello que el sentido común califica como defecto, suele constituir para los partidos, una “cara virtud”.
Debemos tener presente entonces que, Evelyn Matthei no es "que no sepa hablar", sabe hablar y muy bien, el punto es que habla con la arrogancia que representa, fundamentalmente, no a un "rasgo de personalidad" que la define en lo individual sino, a una clase dominante que ha hecho lo que ha querido en un país que considera "propio", y que ha "naturalizado" que aquí pueden hacer lo que se les antoja y, justamente por eso, es que se despliegan con prepotencia y se “enorgullecen” de conducir a Chile al “desarrollo”, al tiempo que ostentan el “récord” de liderar el país con la mayor concentración de la riqueza a nivel mundial (Link), del mismo modo que un “nuevo rico” se pavonea de la fortuna que ha conseguido “afanarse” en vida, exhibiendo el Mercedes Benz que bautiza en alguna iglesia del Barrio Alto.
La pregunta cuya respuesta queda “pendiente” es ¿Estará el próximo gobierno a la altura de esos miedos? —hasta aquí no han demostrado ser “de temer”, sino todo lo contrario— De lo que sí no tengo ninguna duda, es de que, sea cual sea el “fuero interno” del próximo gobierno, sin el pueblo en las calles exigiendo sus derechos, aquí no va a haber cambio alguno porque, si hay algo que los últimos años nos han ido dejando más y más claro es que, en palabras de José Martí: “Los derechos no se piden, se exigen.” De esto infiero que la derecha no es que le tenga miedo a la “Nueva Mayoría”, a lo que realmente le tienen miedo, es al pueblo en las calles.

La columna en:  "Comunitarios" y "G-80"



miércoles, enero 16, 2013

De la nominación al Oscar de la película “NO” y su rentabilidad política neoliberal


Síntesis: En este artículo, al margen de un juicio artístico cinematográfico, me pregunto qué rentabilidad política fundamentará la decisión de la Academia al destacar la película “NO” con una nominación al Oscar, y respondo esbozando la hipótesis de que su promoción facilita una limpieza de imagen tanto del gobierno norteamericano como del neoliberalismo impuesto en Chile, consistente en separar las violaciones a los DD.HH. de la imposición de este último cuando, en realidad, tales violaciones fueron una estrategia específicamente diseñada para la consecución de ese fin. Prosigo proponiendo que el plebiscito de 1988 no ofrecía dos rutas alternativas sustancialmente diferenciadas sino que, independiente de que ganase el Sí o el No, estaba diseñado para legitimar y consolidar el neoliberalismo en nuestro país, o sea, era una moneda de dos caras, si bien no idénticas, muy similares entre sí, en que la máxima eficacia para la consecución de ese fin la portaba el triunfo del No. Concluyo precisando que este diagnóstico no es pesimista, sino que critica una visión política dominante en las instancias gubernamentales que, sobrevalorando los “éxitos macroeconómicos”, invisibilizan y/o insignifican, el tremendo costo y/o consecuencias que ha tenido para la mayor parte de nuestra población la imposición del neoliberalismo en Chile. Finalmente, afirmo que los ascendentes movimientos sociales auguran cambios optimistas.
Me gustaría puntualizar que en el plebiscito del 88 ganó el Sí. Hubo más gente que votó que No, pero ganó el Sí.” Patricio Bañados
Me gusta la nominación al Oscar de la película "NO", porque abre la posibilidad de conversar del tema. Me entretuve viéndola y en algunas partes hasta me emocioné, pero los Oscar son los Oscar... y me preguntaba ¿Qué es lo que la hace suficientemente inocua o definitivamente favorable, en lo político, para que la Academia (AMPAS) la nomine? Porque, estaremos de acuerdo, esas decisiones no son políticamente ingenuas, provienen de una institución inserta en el sistema imperialista norteamericano que le es funcional.
En mi opinión, la película, que opta por enmarcarse dentro de la campaña publicitaria del Plebiscito del Sí y del No, centra su mirada en dos ideas centrales, la supuesta "derrota" de la dictadura, y la posibilidad de construir una “sociedad libre y digna” a partir de aquella. Además, se menciona que los norteamericanos apoyaron con financiamiento tanto el Golpe de Estado como el triunfo del No incluso, cuestión que sabemos que fue cierta. La idea de la “libertad” se inaugura con el réclame publicitario de la bebida cola "Free" en la primera escena, y se refuerza más adelante. Ahora bien, David Harvey cuando analiza cómo es que el neoliberalismo gana el consentimiento generalizado de sus ideas a nivel mundial, afirma en su libro “Breve historia del neoliberalismo”, lo siguiente:
Los fundadores del pensamiento neoliberal tomaron el ideal político de la dignidad y de la libertad individual, como pilar fundamental que consideraron «los valores centrales de la civilización». Realizaron una sensata elección ya que, efectivamente, se trata de ideales convincentes y sugestivos.” (p. 11)
Entonces, estas dos ideas, la de dignidad y libertad son críticas, esenciales. Decíamos entonces que la película nos lleva a concluir que el “triunfo del No” en el Plebiscito de 1988 permitió, con el apoyo del gobierno norteamericano (Ronald Reagan), derrotar a una violenta dictadura y, como consecuencia, abrir paso a una sociedad libre que recobra su dignidad perdida, promesa implícita en la frase “la alegría ya viene”. Sin embargo, en aparente contradicción antagónica, el gobierno norteamericano (Richard Nixon), había incitado y apoyado el Golpe de Estado en Chile en 1973 ¿Cómo se explica esta dicotomía? A responder esto nos ayuda Naomí Klein con su tesis de la Doctrina del shock. Ella plantea que, en ese momento histórico, en que los movimientos sociales latinoamericanos, particularmente en Chile, estaban muy desarrollados y con auge progresista en su horizonte, no habían condiciones para que las agresivas teorías neoliberales pudiesen obtener el consentimiento de las mayorías populares, muy por el contrario, esas ideas hubiesen sido de plano rechazadas. Entonces, decidieron imponerlas aprovechando o “ayudando” a precipitar shocks sociales y, en el caso de Chile, se colgaron de la inestabilidad político-social que había para, sobre esa base, ayudar a instaurar una dictadura en que sus teorías político-económicas neoliberales pudiesen instalarse sin consultarle nada a nadie, y así lo hicieron. Y cuando ese trabajo se hizo, la dictadura era no sólo prescindible, sino que constituía un obstáculo que entorpecía el desarrollo y consolidación del sistema, en consonancia con esto, apoyaron la salida de la Junta Militar arguyendo que “defendían la democracia”, puesto que ya estaban las condiciones políticas para que la forma de gobierno por devenir, disfrazado de democracia (Demos: Pueblo), ocultase el que constituía más exactamente una oligarquía (Oligos: unos pocos). Para asegurar esto no sólo estaba la Constitución del 80 con su desequilibrado Sistema Electoral, sino que, entre otras cosas, habían destruido el entramado social, asesinado a dirigentes sociales y políticos, instaurado el subcontrato y modificado las leyes sindicales, atomizando con todo ello lo que otrora fueran grandes sindicatos. Entonces, el apoyo inicial al Golpe de Estado y el posterior apoyo a la destitución de la Junta Militar, sólo parece contradictorio si creemos que el objetivo era la defensa de la democracia, pero si pensamos que el objetivo estratégico fue la imposición del neoliberalismo, la contradicción desaparece y se explican coherentemente los dos momentos, el que la dictadura estuviese o no presente, era funcional a esta finalidad. No obstante, en Chile, muchos de los que promovieron la salida electoral, se restringieron —al menos en el discurso— a que el asunto fundamental era acabar con la dictadura militar, como si luego de superar ese obstáculo, el horizonte se abriese infinito y generoso ante nuestros ojos y, tras esa apertura, fuese posible construir esa tan soñada “alegría ya viene”, pero habían elementos para saber que esto no era sino sólo mucho ruido y pocas nueces.
Ahora bien, el neoliberalismo es, a mi entender, opuesto a la dignidad, la libertad y la justicia social, ya que genera condiciones justamente para coartar estos aspectos. En este sentido, concuerdo plenamente con las palabras de Patricio Bañados cuando en una entrevista afirma:
Me gustaría puntualizar que en el plebiscito del 88 ganó el Sí. Hubo más gente que votó que No, pero ganó el Sí. No sospechábamos que había un acuerdo, aparentemente previo, del cual no teníamos conocimiento y que ni siquiera podemos certificar ahora. Un acuerdo para que nada cambiara, o sea, el «gatopardo»: que las cosas cambien para que todo pueda seguir igual.”
El problema de fondo lo expusieron coincidentemente tanto Orlando Letelier como el argentino Rodolfo Walsh, y este último en su “Carta abierta a la Junta Militarhecha pública el 24 de marzo de 1977, un día antes de ser asesinado, lo expresó así:
"Estos hechos (las violaciones a los DD.HH.), que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes, sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada." (p. 11)
Por otro lado, el 26 de agosto de 1976, la revista norteamericana The Nation publica el artículo de Orlando Letelier —que según Naomí Klein “fue el primero en articular la estrecha conexión entre neoliberalismo y violencia”— Los "Chicago Boys" en Chile, en que expone la tesis de que la aplicación del nuevo modelo neoliberal, que despoja de muchos derechos y beneficios a la población de un país, solo es posible bajo una feroz represión y daba como ejemplo de ello lo ocurrido en Chile, concluyendo que este modelo y la represión política y social son caras de una misma moneda y, al igual que Walsh, Letelier fue asesinado sólo días después, el 21 de septiembre de 1976 en Washington por la DINA, a manos de Michel Townley (doble agente, también de la CIA.) Esto puede leerse en el reciente libro publicado el 2011 por LOM: Soto H. Lawner M. (2011) Orlando Letelier: el que lo advirtió. "Los Chicago Boys en Chile". La siguiente es la cita de Letelier del final del artículo mencionado:
El plan económico ha tenido que ser impuesto, y en el contexto chileno ello podía hacerse sólo mediante el asesinato de miles de personas, el establecimiento de campos de concentración a través de todo el país, el encarcelamiento de más de 100.000 personas en tres años, el cierre de los sindicatos y organizaciones vecinales y la prohibición de todas las actividades políticas y de todas las formas de expresión.
Mientras los "Chicago boys" han provisto una apariencia de respetabilidad técnica a los sueños de "laissez-faire" y a la avidez política de la vieja oligarquía agraria y alta burguesía de monopolistas y especuladores financieros, los militares han aplicado la fuerza bruta requerida para alcanzar esos objetivos. Represión para las mayorías y "libertad económica" para pequeños grupos privilegiados son en Chile dos caras de la misma moneda.
Hay por lo tanto, una coherencia interna entre las dos prioridades centrales anunciadas por la Junta después del golpe de 1973: la "destrucción del cáncer marxista" (que ha llegado a significar no sólo la represión de los partidos políticos de la izquierda, sino también la destrucción de todas las organizaciones de trabajadores democráticamente elegidas y toda la oposición, incluyendo los democratacristianos y las organizaciones de la iglesia), y el establecimiento de una "economía privada" libre y el control de la inflación "a la Friedman".
Es absurdo en consecuencia, que aquellos que inspiran, apoyan o financian esa política económica traten de presentar su participación como restringida a "consideraciones técnicas", mientras aparentan rechazar el sistema de terror que requieren para lograr sus objetivos.” (Letelier. 1976)
De manera que esa “atrocidad mayor” o “miseria planificada” de que habla Walsh y despliega Naomí Klein en un articulo homónimo, —en que analiza la realidad argentina pero que aplica muy bien a la chilena— no es sino la puesta en práctica del sistema político-económico neoliberal, que ha permitido y está permitiendo alcanzar los mayores niveles de desigualdad social, expresado en la más alta concentración de riqueza de unos pocos observada jamás, a costa de la pauperización económica, social y cultural creciente de muchos. Recordemos que, tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), las medidas económicas tuvieron el objetivo de evitar una nueva Gran Depresión como la sufrida en 1930 y, en consecuencia, los capitalistas se vieron en la obligación de distribuir más equitativamente sus riquezas, disminuyéndolas, esto es lo que consiguieron las medidas keynesianas y lo que está a la base de las diversas formas de socialdemocracia adoptadas en ese tiempo en muchos países, dando lugar a lo que se llamó el “liberalismo embridado”. Esto fue lo que hizo que las ideas de Friedrich Von Hayek no se aplicasen sino sólo después —Hayek es uno de los padres del neoliberalismo—. Cuando David Harvey se pregunta cuál es el objetivo final del neoliberalismo, afirma que consiste en recobrar aquello que los capitalistas se vieron obligados a ceder en la posguerra. Naomí Klein nos dice, por ejemplo (Ver documental), que en el Reino Unido antes de Margareth Thatcher (Primera Ministro entre 1979-1990), un Gerente General ganaba 10 veces más que el empleado medio, y el 2007 ganaba 100 veces más. En Estados Unidos antes de Ronald Reagan (Presidente entre 1981-1989), los gerentes generales ganaban 43 veces más que el empleado medio, en 2005 ganaban sobre 400 veces más. Orlando Letelier en su artículo afirma algo similar para Chile y lo decía muy tempranamente:
Las políticas económicas de la Junta chilena y sus resultados deben ser colocadas en el contexto de un amplio proceso contrarrevolucionario que persigue restituir a una pequeña minoría el control económico, social y político que perdió gradualmente durante los últimos treinta años, y particularmente en los años del Gobierno de la Unidad Popular.
En tal contexto, la concentración de la riqueza no es una excepción, sino la regla; no es el resultado marginal de una situación difícil —como les gustaría que el mundo creyera— sino la base de un proyecto social; no es un sacrificio económico sino un éxito político temporal.” (Letelier. 1976)
De ahí que, en mi opinión, si bien cualquiera de las dos alternativas —el triunfo del Sí o del No— consolidaban el neoliberalismo en Chile, la vía regia para la consecución de este fin era el triunfo del No, porque esa ruta permitía sacarse de encima el estigma de la violación a los DD.HH., haciendo que las fuerzas “democráticas” o de oposición a la dictadura, consolidacen ellas mismas el sistema económico impuesto a sangre y fuego tras el Golpe de Estado. En este sentido, el minucioso trabajo que hicieron los ideólogos de extrema derecha, consistió en implementar las condiciones legales, políticas y económicas para que, cualquiera que fuese el color político de quien gobierne, tuviese la mínima movilidad posible dentro de un estrecho pasillo enmarcado por estas condiciones entre las que está la Constitución de 1980. Romper esta inercia es posible, pero requiere de una voluntad y un coraje político que, hasta aquí, ha sido completamente ajeno a la Concertación y que, entre otras cosas, ha conseguido llevar los niveles de participación eleccionaria a los niveles más bajos de nuestra historia democrática.
Más allá e independiente de la calidad cinematográfica de la película “NO”, pienso que estas son las razones políticas de que haya sido tocada por la varita mágica de la Academia al otorgársele la nominación, lo que no significa que, desde una mirada cinéfila, esté desprovista de virtudes que sustenten la decisión, pero ese es otro tema.
Finalmente, no quisiera que se concluyese de esta reflexión que el diagnóstico desplegado es pesimista y que, por ejemplo, sugiere que sería mejor estar en los tiempos de la dictadura que en el presente, eso no es así. Los movimientos sociales críticos del sistema neoliberal se abren paso no sólo en Chile, sino también a nivel mundial y prometen cambios futuros. Lo que sí he intentado es dimensionar adecuadamente la posdictadura y el “Triunfo del No”, que algunos celebran como el hito por excelencia, el “Gran Triunfo”, y que en la actualidad rubrican además citando las cifras macroeconómicas que hacen de Chile un país altamente estable, rentable y confiable a ojos de la comunidad capitalista mundial. El problema estriba en que, las cifras macroeconómicas no pueden valorarse aisladas de la distribución de la riqueza, ni de las repercusiones en los aspectos psíquicos, sociales y culturales en nuestro pueblo y, considerando estas variables, podemos afirmar que estamos peor que en dictadura, puesto que ahí se construía lo que hoy se consolida. Pero la gente toma conciencia y muestra crecientemente su indignación, que cada vez se robustece con mayores y más profundos contenidos, de esto es muestra en los últimos años el surgimiento del movimiento estudiantil en Chile, y el crecimiento, desarrollo y maduración que, lógicamente con fluctuaciones, en definitiva sigue aumentando. A veces no somos concientes de cuán importante es esto, pero tiempo atrás un semanario alemán afirmó nada menos que el movimiento estudiantil chileno, era la revuelta estudiantil más grande a nivel mundial después de mayo del 68.


(Sugiero leer la entrevista al prestigioso periodista y conductor de TV, Patricio Bañados, quien fue el rostro de la Campaña del No. En ella devela los costos que tuvo para él su compromiso en esa Campaña, y estos no sólo derivan de lo que la dictadura le hizo mientras duraba la franja publicitaria, sino al trato que personas de la misma Concertación le dieron una vez instaladas en el gobierno. Aquí está completa.)

martes, septiembre 28, 2010

¡¡USTEDES NO NOS MATAN, NOSOTROS ELEGIMOS MORIR"

Esa fue la frase tras la cual, hace 34 años, el 29 de septiembre de 1976, cercada por 150 militares argentinos, frente a un grupo de ellos y sobre el techo de alguna casa de Buenos Aires en la calle Corro, Vicki Walsh, de 26 años, se suicidó con un tiro en la sien junto a Molina, cuadro montonero con quien estaban combatiendo al comando militar.

¿Quién fue Vicki Walsh?

María Victoria Walsh Ferreyra, Vicki, al igual que su padre Rodolfo Walsh, fue militante y cuadro político montonero, grupo guerrillero que en ese tiempo luchaba contra la dictadura argentina. Nos enteramos de los detalles de su heroica muerte, por medio del relato de uno de los conscriptos del comando que participó de la masacre, y del cual da cuenta Rodolfo Walsh en Carta a mis amigos, conmovedor documento en que relata los hechos de ese día.

El conscripto afirma:

"El combate duró más de una hora y media. Un hombre y una muchacha tiraban desde arriba, nos llamó la atención porque cada vez que tiraban una ráfaga y nosotros nos zambullíamos, ella se reía."

"De pronto -dice el soldado- hubo un silencio. La muchacha dejó la metralleta, se asomó de pie sobre el parapeto y abrió los brazos. Dejamos de tirar sin que nadie lo ordenara y pudimos verla bien. Era flaquita, tenía el pelo corto y estaba en camisón. Empezó a hablarnos en voz alta pero muy tranquila. No recuerdo todo lo que dijo. Pero recuerdo la última frase, en realidad no me deja dormir. -Ustedes no nos matan -dijo-, nosotros elegimos morir. Entonces ella y el hombre se llevaron una pistola a la sien y se mataron enfrente de todos nosotros."

Walsh precisa que su hija "Sabía perfectamente que en una guerra de esas características, el pecado no era hablar, sino caer. Llevaba siempre encima la pastilla de cianuro..." Pastilla que todos los montoneros portaban para, llegado el caso, acabar con la propia vida... nada más que la muerte podía garantizar no hablar en la tortura, de ahí que, "el pecado no era hablar, sino caer".

En el "Combate de la calle Corro". Mueren emboscados por la infantería, un tanque y un helicóptero, todos los integrantes del Secretariado Nacional montonero: Alberto "Tito" Molina, María Victoria "Vicky" Walsh, Ismael "Turco" Salame, Eduardo "Tucu" Coronel, Jose "Carlitos" Beltrán. Resisten durante varias horas y logran romper el cerco extendiéndose los combates a los alrededores. A los pocos días de ocurrido y estando aún la casa semidestruida bajo custodia militar, un grupo de milicianos pintó en el frente de la casa aún humeante del combate: "Aquí murieron cinco héroes montoneros". (Fuente)

Meses después de caer su hija Vicki, Rodolfo Walsh le escribe

"Me quisiste, te quise. El día que te mataron cumpliste 26 años. Los últimos fueron muy duros para vos.

Me gustaría verte sonreír una vez más.
No podré despedirme, vos sabés por qué.
Nosotros morimos perseguidos, en la oscuridad.
El verdadero cementerio es la memoria.
Ahí te guardo, te acuno, te celebro y quizá te envidio, querida mía.

Casi seis meses después de la muerte de Vicki, el 25 de marzo de 1977, con 50 años de edad, Rodolfo Walsh es herido de muerte en una emboscada en que se defendió con una pequeña pistola calibre 22 que portaba, desde ese día, figura como desaparecido.

¿Quién fue Rodolfo Walsh?

Padre de Vicki, montonero, cuadro político de una lucidez poco común y periodista. El día aterior a su desaparecimiento había escrito su ya famosa "Carta abierta a la junta militar", en ella declara:

"Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes, sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada."

Esta reflexión de Walsh nos dice que hoy, aquí y ahora, es cuando estamos viviendo la peor violación a los derechos humanos, cuando, en vista de que han conseguido imponer su neoliberalismo a sangre y fuego, ya no requieren de aquellas violaciones a los derechos humanos de entonces. Ahora, que han conseguido ganar el consentimiento generalizado, ya no requieren de la brutalidad de aquellos tiempos, ahora les bastan las votaciones para elegir gobernantes que poco pesan en cambiar el curso del sistema impuesto. Ya Lavín decía en su campaña presidencial "Salga Lagos o yo, aquí no va a cambiar nada". Ese es el sistema que construyeron y, como no podían ganarlo por votación, recurrieron en esos años en casi toda Latinoamérica, a golpes y terrorismo de Estado para imponerlo. Hoy no vemos prisioneros políticos, desaparecimientos, exilio, asesinatos y tortura en la escala de aquellos tiempos, vemos sin embargo, abusos con el pueblo mapuche, la peor educación imaginable para todos los pobres, microtráfico y drogadicción generalizados, peligro y miedo en las poblaciones, desesperanza, injusticia y dolor en millones de chilenos y latinoamericanos. Ese es el mundo que hoy tenemos por cambiar.

"La vida no vale nada
si no es para perecer
porque otros puedan tener
lo que uno disfruta y ama."

Pablo Milanés

Esto es sólo un poco de lo que podemos compartir acerca de la historia de Rodolfo y Vicki Walsh, que es una pequeña parte de la historia del pasado próximo de nuestros pueblos. Esa carta dio la vuelta al mundo, también llegó a manos de Naomí Klein, quien escribió "La miseria planificada", preclaro documento en que menciona a Walsh y donde se analiza un momento de la realidad argentina del que bien vale la pena que nos enteremos, y tras el cual escribió su libro "La doctrina del shock", donde cuenta cómo se impuso el neoliberalismo a nivel mundial. También vale la pena leer, para comprender mejor el momento que hoy vivimos, el libro de David Harvey "Breve historia del neoliberalismo", excelente texto más político que el de Klein -aunque, por lo mismo, con menos potencial divulgatorio- y que pueden obtener aquí. Para poder cambiar el mundo que vivimos, es necesario comprender lo suficiente, sólo lo suficiente, ya que comprenderlo a cabalidad no es posible pues, como lúcidamente afirma Hannah Arendt "Al enemigo sólo se le acaba de comprender cuando se le derrota". Es entonces la acción, no sólo la teoría, la ruta que nos lleva a la meta que buscamos, al futuro que queremos construir pero, a la inversa, no debemos olvidar que "No hay nada más práctico que una buena teoría". Harvey hace un muy buen aporte para darnos lucidez sobre nuestra actual realidad, muy seriamente, nos entrega una parte de esa teoría.

miércoles, marzo 31, 2010

José Mujica: A los intelectuales uruguayos.

(Post en Comunitarios)

Todo un personaje es José Alberto Mujica Cordano, presidente de Uruguay recientemente electo (1-03-2010) por un período de 5 años. Pero... dirán ustedes "¿Qué tiene de extraño que un presidente sea "un personaje" si todos de una u otra manera lo son? En efecto, pero "una u otra manera" no es lo mismo. Lo inusual de Pepe Mujica -que es como se le conoce- es que tiene un pasado guerrillero, prestigio que muy pocos presidentes ostentan. Pepe Mujica -ahora de 74 años- fue Tupamaro. O sea, miembro del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, grupo guerrillero nacido en 1960 -formalmente en 1965- que aunque claramente de izquierda, en un principio no tuvo vinculación formal con ningún partido político y al igual que otros, surgió inspirado en la Revolución Cubana (1959). Pepe Mujica, en esos tiempos guerrillero activo, participó entre otras operaciones, en la Toma de Pando. Fue baleado 6 veces, apresado 4 y pasó alrededor de 15 años preso por diversas acciones, fugándose en 2 ocasiones de la cárcel de Punta Carretas. La última vez, fue la más larga, 13 años preso entre 1972 y 1985, justo en el período que se ensombreció a Latinoamérica, con el obscuro y siniestro manto de las dictaduras, premisa necesaria para imponer el neoliberalismo, tan promotor de la "propiedad privada".

Pero no es de Pepe Mujica de quien les quiero contar hoy, sino de su concepción de la producción intelectual, aunque no exactamente desde una perspectiva estrictamente legal, sino más bien desde el espíritu con que concibe la "propiedad intelectual", tan contraria a la concepción neoliberal de la "propiedad privada", ampliada hasta el ridículo de juzgar el compartir, como un acto de ilegalidad, que ha transformado en víctimas, entre otros, a la brillante estudiante de 12 años Briana La Hara, al también brillante estudiante del RPI Jesse Jordan y a Jammie Thomas y, por supuesto, a todos nosotros que aún no sólo no podemos acceder a muchísima información cautiva por puro egoísmo y avaricia, sino que además, esa idea de la "propiedad privada intelectual", contrariamente a lo que promulgan sus defensores, acaba retrasando el desarrollo tecnológico que pretenden defender y de pasada, contaminando el planeta como pueden confirmar en el documental "Quién mató al auto eléctrico" (1º32`40``). Aquí un comentario de Aeromental, por si no cuentan con tiempo para verlo completo.

No me alargo más, porque no soy yo quien les va a contar qué piensa Pepe Mujica del trabajo intelectual y de la propiedad de éste. Saquen ustedes sus propias conclusiones del discurso que dio en un encuentro de intelectuales de su país y que titula "A los intelectuales uruguayos". Allí uno nota la cultura de Pepe Mujica, que no es la misma cultura de Piñera ya que aquél, luchaba por liberar a su pueblo arriesgando su vida, mientras este otro traicionaba amistades por llenarse los bolsillos de dinero, al mismo tiempo que en Chile se reprimía, se mataba por doquier hasta presidentes, se exiliaba, se torturaba y se infundía terror, justamente para abrir ruta -gratamente recorrida por Piñera- a aquellos que habían desarrollado -como Rico Mac Pato- "sensualidad física" -citando a Mujica- con el enriquecimiento ilegítimo... Sí, ilegítimo, aunque legalizado.

Aquí está el discurso completo de 5 Págs. que concuerda exactamente con el espíritu que nos mueve aquí en Comunitarios

Aquí un breve extracto de éste:

"...porque al Uruguay le salen ingenieros, filósofos y artistas hasta por las orejas. No es que queramos un país que bata los récords mundiales por el puro placer de hacerlo. Es porque está demostrado que, una vez que la inteligencia adquiere un cierto grado de concentración en una sociedad, se hace contagiosa."

"...La inteligencia que le rinde a un país es la inteligencia distribuida. Es la que no está sólo guardada en los laboratorios o las universidades, sino la que anda por la calle. La inteligencia que se usa para sembrar, para tornear, para manejar un autoelevador o para programar una computadora. Para cocinar, para atender bien a un turista, es la misma inteligencia. Unos subirán más escalones que otros, pero es la misma escalera. Y los peldaños de abajo son los mismos para la física nuclear que para el manejo de un campo. Para todo se precisa la misma mirada curiosa, hambrienta de conocimiento y muy inconformista. Se termina sabiendo, porque antes supimos estar incómodos por no saber. Aprendemos porque tenemos picazón y eso se adquiere por contagio cultural, casi cuando abrimos los ojos al mundo. Sueño con un país en el que los padres le muestren el pasto a los hijos chicos y le digan: “¿Sabés qué es eso?, es una planta procesadora de la energía del sol y de los minerales de la tierra”. Y no se preocupen, que esos uruguayos chicos igual van a seguir jugando al fútbol."

"...Había un dicho: “No le des pescado a un niño, enséñale a pescar”. Hoy deberíamos decir: “No le des un dato al niño, enséñale a pensar”. Tal como vamos, los depósitos de conocimiento no van a estar más dentro de nuestras cabezas, sino ahí afuera, disponibles para buscarlos por Internet. Ahí va a estar toda la información, todos los datos, todo lo que ya se sabe. En otras palabras, van a estar todas las respuestas. Lo que no van a estar son todas las preguntas.

En la capacidad de interrogarse va a estar la cosa. En la capacidad de formular preguntas fecundas, que disparen nuevos esfuerzos de investigación y aprendizaje. Esa curiosidad se adquiere temprano y nos acompaña toda la vida. Y sobre todo, queridos amigos, se contagia."

El discurso completo aquí

sábado, marzo 27, 2010

Cuando escucho la palabra Cultura, saco la pistola


¡¡Vaya gente culta que administra nuestro país!! Allí mismo, sólo un poco más "al fondo a la derecha" está Goebbels con su ya famosa iluminada frase (Ver aquí.):

"Cuando escucho la palabra Cultura, saco la pistola"


Esto es lo que opina la "flamante" Nivia Palma, actual directora de DIBAM (Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos), respecto del "aporte de la cultura al terremoto":

"También le expresé al ministro Lavín que habría que redestinar recursos de Cultura. Es ético plantear que de los miles de millones, que estaban disponibles para los fondos concursables para que los creadores hicieran sus proyectos artísticos, al menos un 70% de esos recursos se redestinen a colaborar con municipios, con la iglesia católica y con muchas personas que tenían monumentos nacionales o vivían en zonas típicas que hoy día están en el suelo."

Entrevista a Nivia Palma

Me pregunto: ¿Y la solidaridad de los empresarios qué? ¿Y las utilidades que Piñera ha obtenido o piensa obtener a cambio de incumplir su promesa de vender las acciones de Lan antes de asumir la presidencia qué? ¿Y el royalty a las mineras qué? ¿Y los fondos destinados a Defensa qué? ¿Y etc., etc., etc.?

Como si las platas de los fondos para la cultura fueran suficientes... y lo aún poquísimo que ofrecen hubiese llegado vía cigueña o gracia divina y no gracias a años de demanda... ¿Y qué vamos a hacer? ¿No será mejor que renuncie la tal Nivia Palma? ¿Y quién podrá, en este gobierno, estar a la altura de lo que la cultura requiere? ¿Quién? ¿Quién? ¿Quién?

Freud decía: "La función del arte en la sociedad es edificar, reconstruirnos cuando estamos en peligro de derrumbe". Pero ¿Cuántos peligros de derrumbe tenemos en Chile? Uno muy real es el terremoto, que más que peligro, es un hecho concreto. Sin embargo, no podemos permitir que nos ciegue ante otro derrumbe que lleva décadas amenazándonos cual espada de Damocles. Este peligro de derrumbe, que justamente el terremoto ha develado con mayor profundidad, es el derrumbe del sentido de la solidaridad real, no de la paternalista, que pretende ser remplazado por la espuria moral de un sistema que ha priorizado la propiedad privada, el consumismo, el lucro empresarial a toda costa, la mercantilización de todo, el desarme de las organizaciones sindicales, sociales, comunitarias. O sea, todo aquello que constituye la democracia de verdad, la democracia profunda, que no consiste en votar cada 4 años, sino en participar activamente en la construcción de la propia vida, que no es sino nuestro espacio de libertad.

En este marco ¿Podemos concluir entonces que el daño concreto del terremoto, amerita el que se suspenda o disminuya gravemente la actividad cultural en pro de las urgencias inmediatas? Para la reflexión, nos ayudará discriminar entre lo urgente y lo importante. Lo urgente no hay que dejar de hacerlo, pero es muy grave que por enfrentar lo urgente, dejemos de asumir lo importante. Ya hemos leído la significación que Sigmund Freud le da a la función del arte. Preguntémonos entonces ¿En el presente contexto, qué importancia tiene la producción artística? Para llegar a puerto nos ayudará hacernos un segundo cuestionamiento ¿El daño que ha sufrido la gente de nuestro país con el terremoto, se explica sustancialmente por el fenómeno telúrico o el mismo evento nos ha sabido mostrar que buena parte de esa fragilidad se debe a un sistema que hace agua en lo ético, en lo moral, finalmente, en el sentido que guía los pasos de nuestra sociedad? A mi entender, la crisis moral y ética dominante en este sistema, ha potenciado el poder destructivo del terremoto y de las relaciones entre chilenos, avanzando (retrocediendo en realidad) en deconstruir una sociedad participativa, para conformar una sociedad clasista en que, por ejemplo, los actos de delincuencia más graves, se les atribuyen a los "saqueadores" de gallinas, plasmas, lavadoras, etc., etc. pasando por alto, la delincuencia de "salón", que sin la burda obviedad de esta delincuencia marginalizada, acaba, completamente inmersa y legalizada en la sociedad, llenándose los bolsillos hasta la impudicia. Un delincuente no se refiere a sí mismo como tal, en el cova carcelario se reconocen como "vivos", por mientras que a los otros, a sus víctimas, las llaman "giles". Esta moralidad trastocada, no se diferencia en nada de la de los delincuentes de salón que, entre otras cosas, son capaces de vender acciones para enriquecerse aún a costa de violar las leyes, o de construir edificios, abaratando costos, a riesgo de que se derrumben o conviertan en Torres de Pisa, que luego defienden a toda honra.

Pero ¿Qué tiene que ver o hacer el arte, la cultura en todo esto? Otra forma de recrear la reflexión de Freud es decir "En el derrumbe humano mayor, que es el derrumbe del sentido, el arte, la cultura, construye relatos, reconstruyendo sentidos". Nada más y nada menos que esa es la función del arte. El nazi Hermann Göring, era un criminal, pero su frase revela que tenía una claridad meridiana respecto de la importancia potencial que el arte, la cultura, tiene como herramienta de cambio social, por eso él sacaba la pistola, por eso a Víctor Jara, le rompieron las manos a culatazos.

He ironizado que Nivia Palma es una inculta -juicio de valor necesario, completamente pertinente dado el cargo que ostenta-, y no he querido ir más allá directamente, ya que, no pierdo la esperanza de que carezca de la profunda malévola intencionalidad ideológica de Göring, ya que su historia de vida, no sintoniza con sus actuales declaraciones.

Castigar de esa grave manera al mundo de la cultura, escudándose en una supuesta "ética", es o no entender lo que la cultura significa, o querer rubricar el daño, el deterioro moral y ético, expresado en la pérdida de sentido del mundo en que vivimos. Si esos criterios se llegasen a imponer, el país se nos va a llenar de "Suicidados por la sociedad", al más puro estilo Van Gogh...

Breve extracto de la introducción de

"Van Gogh , el suicidado por la sociedad" (1947)

Por Antonin Artaud

"Se puede proclamar la buena salud mental de Van Gogh que durante toda su vida sólo se hizo asar una de las manos y, fuera de esto, no pasó de cortarse la oreja izquierda, en un mundo en que todos los días la gente come vagina cocinada con salsa verde, o sexo de recién nacido flagelado y enfurecido tomado tal como sale del sexo materno.

Y no se trata de una imagen, sino de un hecho muy frecuente, repetido a diario y cultivado en toda la extensión de la tierra.

Es así como se mantiene -por delirante que pueda parecer tal afirmación -la vida presente en su vieja atmósfera de estupro, de anarquía, de desorden, de desvarío, de descalabro, de locura crónica, de inercia burguesa, de anomalía psíquica (pues no es el hombre sino el mundo el que se ha vuelto anormal), de deshonestidad deliberada e insigne hipocresía, de sucio desprecio por todo lo que presunta nobleza, de reivindicación de un orden enteramente basado en el cumplimiento de una primitiva injusticia, en resumen, de crimen organizado.

Las cosas van mal porque la conciencia enferma tiene el máximo interés, en este momento, en no salir de su enfermedad."

(Aquí el libro completo para bajar)