¡¡USTEDES NO NOS MATAN, NOSOTROS ELEGIMOS MORIR"
Esa fue la frase tras la cual, hace 34 años, el 29 de septiembre de 1976, cercada por 150 militares argentinos, frente a un grupo de ellos y sobre el techo de alguna casa de Buenos Aires en la calle Corro, Vicki Walsh, de 26 años, se suicidó con un tiro en la sien junto a Molina, cuadro montonero con quien estaban combatiendo al comando militar.
¿Quién fue Vicki Walsh?
María Victoria Walsh Ferreyra, Vicki, al igual que su padre Rodolfo Walsh, fue militante y cuadro político montonero, grupo guerrillero que en ese tiempo luchaba contra la dictadura argentina. Nos enteramos de los detalles de su heroica muerte, por medio del relato de uno de los conscriptos del comando que participó de la masacre, y del cual da cuenta Rodolfo Walsh en Carta a mis amigos, conmovedor documento en que relata los hechos de ese día.
El conscripto afirma:
"El combate duró más de una hora y media. Un hombre y una muchacha tiraban desde arriba, nos llamó la atención porque cada vez que tiraban una ráfaga y nosotros nos zambullíamos, ella se reía."
"De pronto -dice el soldado- hubo un silencio. La muchacha dejó la metralleta, se asomó de pie sobre el parapeto y abrió los brazos. Dejamos de tirar sin que nadie lo ordenara y pudimos verla bien. Era flaquita, tenía el pelo corto y estaba en camisón. Empezó a hablarnos en voz alta pero muy tranquila. No recuerdo todo lo que dijo. Pero recuerdo la última frase, en realidad no me deja dormir. -Ustedes no nos matan -dijo-, nosotros elegimos morir. Entonces ella y el hombre se llevaron una pistola a la sien y se mataron enfrente de todos nosotros."
Walsh precisa que su hija "Sabía perfectamente que en una guerra de esas características, el pecado no era hablar, sino caer. Llevaba siempre encima la pastilla de cianuro..." Pastilla que todos los montoneros portaban para, llegado el caso, acabar con la propia vida... nada más que la muerte podía garantizar no hablar en la tortura, de ahí que, "el pecado no era hablar, sino caer".
En el "Combate de la calle Corro". Mueren emboscados por la infantería, un tanque y un helicóptero, todos los integrantes del Secretariado Nacional montonero: Alberto "Tito" Molina, María Victoria "Vicky" Walsh, Ismael "Turco" Salame, Eduardo "Tucu" Coronel, Jose "Carlitos" Beltrán. Resisten durante varias horas y logran romper el cerco extendiéndose los combates a los alrededores. A los pocos días de ocurrido y estando aún la casa semidestruida bajo custodia militar, un grupo de milicianos pintó en el frente de la casa aún humeante del combate: "Aquí murieron cinco héroes montoneros". (Fuente)
Meses después de caer su hija Vicki, Rodolfo Walsh le escribe
"Me quisiste, te quise. El día que te mataron cumpliste 26 años. Los últimos fueron muy duros para vos.
Me gustaría verte sonreír una vez más.
No podré despedirme, vos sabés por qué.
Nosotros morimos perseguidos, en la oscuridad.
El verdadero cementerio es la memoria.
Ahí te guardo, te acuno, te celebro y quizá te envidio, querida mía.
Casi seis meses después de la muerte de Vicki, el 25 de marzo de 1977, con 50 años de edad, Rodolfo Walsh es herido de muerte en una emboscada en que se defendió con una pequeña pistola calibre 22 que portaba, desde ese día, figura como desaparecido.
¿Quién fue Rodolfo Walsh?
Padre de Vicki, montonero, cuadro político de una lucidez poco común y periodista. El día aterior a su desaparecimiento había escrito su ya famosa "Carta abierta a la junta militar", en ella declara:
"Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes, sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada."
Esta reflexión de Walsh nos dice que hoy, aquí y ahora, es cuando estamos viviendo la peor violación a los derechos humanos, cuando, en vista de que han conseguido imponer su neoliberalismo a sangre y fuego, ya no requieren de aquellas violaciones a los derechos humanos de entonces. Ahora, que han conseguido ganar el consentimiento generalizado, ya no requieren de la brutalidad de aquellos tiempos, ahora les bastan las votaciones para elegir gobernantes que poco pesan en cambiar el curso del sistema impuesto. Ya Lavín decía en su campaña presidencial "Salga Lagos o yo, aquí no va a cambiar nada". Ese es el sistema que construyeron y, como no podían ganarlo por votación, recurrieron en esos años en casi toda Latinoamérica, a golpes y terrorismo de Estado para imponerlo. Hoy no vemos prisioneros políticos, desaparecimientos, exilio, asesinatos y tortura en la escala de aquellos tiempos, vemos sin embargo, abusos con el pueblo mapuche, la peor educación imaginable para todos los pobres, microtráfico y drogadicción generalizados, peligro y miedo en las poblaciones, desesperanza, injusticia y dolor en millones de chilenos y latinoamericanos. Ese es el mundo que hoy tenemos por cambiar.
si no es para perecer
porque otros puedan tener
lo que uno disfruta y ama."
Pablo Milanés



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